«¡Necesito confiar más en mí!»; «No voy a conseguir aprobar este examen»; «Con más confianza, me atrevería a hacerlo»; «No soy lo suficiente bueno»; «No me siento capaz»; «Si tuviera más confianza en mi, haría más cosas»; «No voy a poder con esto», «No soy lo suficiente buena»… ¿te resuenan estas palabras?
Yo las escucho con mucha frecuencia en la consulta y la mayoría de las veces pensamos que esa falta de confianza es lo que nos impide avanzar. Nos paralizamos, huimos y evitamos toda experiencia desconocida, creyendo que no seremos capaz de afrontarla. Esperamos que mágicamente aparezca en nosotros o bien que sea el entorno quien nos dé esa autoconfianza que nos falta.
Sin embargo la autoconfianza es algo que se construye y sólo tú puedes hacerlo. No nacemos con esa capacidad, se puede aprender y mejorar constantemente.
«El pájaro posado en la rama no teme que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama: sino en sus propias alas»
Proverbio
Pero antes de ver como podemos construirla…
¿Qué es la autoconfianza?
Muchas veces se suele confundir la autoconfianza con la autoestima, aunque están estrechamente relacionadas y tienen puntos en común, son conceptos diferentes.
La autoconfianza tiene que ver con nuestra percepción de nuestras capacidades, de cuanto creemos que somos capaces de hacer y la seguridad que mostramos en nosotros mismos. El tener una alta o baja confianza puede afectar a nuestro desempeño laboral o académico, así como a la consecución de nuestras metas u objetivos.
La autoestima, por otro lado, es la percepción y la valoración que una persona tiene de si misma. Es la imagen que formamos de nosotros mismos y el grado en el que reconocemos y aceptamos nuestras virtudes y nuestros defectos.
La autoestima tiene que ver con cómo nos valoramos, con cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismos.
La autoconfianza se relaciona con aquello que creemos poder hacer a través de nuestras habilidades y capacidades.
La autoconfianza se basa en la imagen que nos hemos creado de nosotros mismos desde la infancia. Una autoimagen a la que vamos dando forma en relación a las experiencias que vivimos y los aprendizajes que hemos ido adquiriendo de ellas; y por supuesto, en gran medida a la interacción que mantenemos con las demás personas de nuestro entorno.
Por lo tanto esta característica es propia de todas las personas, aunque algunas la tienen más desarrolladas, y otras la tienen mucho menos.
La buena noticia es que la confianza en uno mismo es un constructo moldeable y mejorable.
¿Cómo construir y cultivar tu autoconfianza en el día a día?
Para mejorar nuestra autoconfianza es necesario estar dispuesto a implicarse en el autoconocimiento, comenzar a dar valor a los propios gustos, expectativas, motivaciones, sueños e ilusiones.
Descubre quién eres y lo que quieres
Es importante conocerte, ser consciente de tus habilidades, tus fortalezas, tus limitaciones, tus aspectos a mejorar y tus competencias. Desarrollar nuestras potencialidades nos permite estar mejor preparado ante la incertidumbre.
Deja de compararte con los demás
Una cosa es fijarse o inspirarte en alguien para tenerlo como referencia, esto te puede ayudar para inspirarte o enseñarte cómo lo hacen otros, siempre que seas consciente a la hora de ponerlo en práctica que cada uno de nosotros es único y por lo tanto los resultados serán diferentes. Ni mejores ni peores. Simplemente personales y genuinos.
Y otra cosa muy diferente es compararse con esa persona. Todas las personas somos únicas y particulares, con nuestras cualidades y defectos, y esta individualidad es justamente nuestra fortaleza. Tan solo debes superarte a ti mismo, cada persona tiene un ritmo y unas motivaciones, por lo que debes centrarte específicamente en cómo puedes ir avanzando en relación a ti.
Cada uno tiene sus capacidades y limitaciones y cuándo nos comparamos, tendemos a magnificar las capacidades de los demás y a minimizar las nuestras.
Afronta tus miedos
Quien busca sentirse más confiado o seguro de sí mismo es porque, sin darse cuenta, se está dejando llevar por sus miedos, es decir está alimentando inconscientemente el miedo a «ser menos» que los demás en algún sentido. Aceptar y reconocer ese miedo, tomar consciencia que existe en nosotros, nos ayudará a dejar de alimentarlo. No es lo mismo decir «no soy capaz de hacerlo» a «tengo miedo de no saber hacerlo». Ser capaz se adquiere con la experiencia y tener miedo se vence con la acción, con un primer paso por muy pequeño que sea. De esta manera comienza a desaparecer esa necesidad de «ser más» que los demás o ese miedo a «ser menos» que los demás.
La práctica hace al maestro
Cuanto más practicamos algo, más competentes y mayor dominio adquirimos y por lo tanto más confianza. Es importante ver el fracaso como parte del entrenamiento y los errores como parte del proceso de mejora y aprendizaje. Cualquier infortunio y adversidad serán una prueba más para que fortalezcas tu confianza en ti mismo. La confianza la alimentamos con la acción y con la práctica.
Ante una situación en la que que te sientas inseguro, no puedes esperar a sentir confianza primero, para entonces actuar, porque funciona al revés: la confianza será consecuencia de la acción. La confianza se crea al enfrentarnos a problemas y aprender a resolverlos, al exponernos y desarrollar las habilidades necesarias en determinados contextos.
Ser consciente de los logros conseguidos
En lugar de centrarte en los fracasos y los errores, recórdemos que forman parte del aprendizaje, solo así puedo adquirir experiencia y mejorar, céntrate en los logros conseguidos. Por lo general tendemos a olvidarnos de ellos. La autoconfianza se basa también en reconocer nuestras habilidades y nuestros aspectos positivos, para poder aplicarlos en esas otras áreas en las que nos vemos más inseguros.
No te castigues si cometes algún fallo, tómalos como una manera de aprender.
Por el contrario, reconócete y refuerzate con cada logro que consigas
Cambia los pensamientos negativos
Identifica tus pensamientos negativos y trata de cambiarlos por otros más adaptativos. Por ejemplo, pasa del «no podré hacerlo bien» al «intentaré hacerlo lo mejor que pueda»
En conclusión, no nacemos dotado de autoconfianza pero podemos generarla en nosotros mismos de dos formas principales:
Por la práctica y experiencia en la superación de problemas o limitaciones
O bien, por el cambio de nuestras creencias y pensamientos sobre nosotros mismos
Favorecer la confianza en ti mismo requiere de trabajo personal.

